sábado, 22 de enero de 2011

La pesadilla de la casa propia

Venía medio abandonado el blog, ¿no?. Este será el primer posteo del 2011. Y vamos a hacerlo con un tema que ha marcado el final del año anterior y el comienzo de este: el de la crisis habitacional.
La gestión de Néstor y Cristina, desde 2003 hasta la fecha ha sido un período transformador en innumerables puntos. Se han resuelto o se han comenzado a enfocar cuestiones olvidadas por muchas presidencias anteriores. Y, si bien el país empieza a recuperar el primer lugar en América Latina en la distribución del ingreso como ocurría 4 décadas atrás, todavía queda demasiado por hacer. Era tan grande la destrucción a la que había quedado condenada la Argentina que todo lo que hizo, puede parecer poco.
Al margen de eso, es cierto que aún hay muchos objetivos pendientes: y el acceso a la vivienda para la clase media-media es uno de ellos. Dividamos a la sociedad en algunos grupos:
-La clase alta que nunca tuvo que resolver la compra de una vivienda, ya que fue obtenida por herencia o por poder adquisitivo.
-La clase media alta que gracias a sus ingresos ha podido acceder a una casa y hasta reunir el dinero para alguna otra propiedad como renta.
-Las personas que, aún sin reunir el dinero o los requisitos necesarios para un crédito han heredado una vivienda o comparten una casa con otros familiares (padres, suegros, hermanos)
-Un amplio sector de la clase baja que recibe planes de viviendas sociales (nacionales, provinciales, municipales, del FONAVI, de las Abuelas de Plaza de Mayo, etc.) que tienen acceso a una vivienda mucho más digna que las precarias casillas de una villa.
-Población que aún se encuentra debajo de la línea de pobreza o indigencia que, por tener que solucionar otros temas antes, no tiene una vivienda como prioridad.
-Y finalmente tenemos una enorme cantidad de clase media-media o media-baja que no recibirá herencia, que no dispone de ahorros, que ve reducida o impedida su capacidad de ahorro por tener que abonar un alquiler, que trabaja en relación de dependencia, que es la más acorralada por los impuestos, que tiene gastos de prepagas o de colegios privados como último eslabón para sostenerse en un piso superior de la escala social y que no puede acceder al crédito hipotecario de ninguna índole.
Esta gente, la desclasada del mercado inmobiliario demuestra, simplemente con el pago mensual de su alquiler, la posibilidad de poder pagar una cuota hipotecaria pero que es marginada del sistema bancario por no alcanzar los requisitos para un crédito. Requisitos, a todas luces, desproporcionados y exagerados, que de antemano, se sabe, nadie podrá cumplir.
Esta es sin dudas una de las mayores porciones sociales que se encuentra al margen del sueño de la casa propia. El gobierno no encuentra ni propone ninguna solución a este gravísimo problema habitacional. Y los 2 intentos que hubo de créditos hipotecarios para la clase media fueron un sencillo mamarracho. No se intima a los bancos a emitir líneas de créditos hipotecarios que sean “terrenales”. No se subsidia el acceso a la vivienda. No se promueven nuevos loteos.
¿Cómo comenzar a enfocar este problema que día a día es más grave y va incluyendo más gente, agrandándose como una bola de nieve?
Tiro una idea sencilla. Las viviendas “sociales” que reciben los habitantes de barrios carenciados deben tener un costo. Supongamos 10 mil dólares. Bueno, en primer término los bancos deben dar créditos sin intereses. La primera vivienda debe considerarse de esencial necesidad y no puede incrementarse. Si uno pide un crédito, por ejemplo, 50 mil dólares, o sea 200 mil pesos, debe devolver 200 mil pesos. Y más, el gobierno debe descontar a ese cliente los 10 mil dólares que cuesta una vivienda social. Después que el gobierno nacional y los bancos lleguen a otro tipo de acuerdos para compensar ese subsidio: por ejemplo con el impuesto a la renta financiera, a la herencia o al movimiento de capitales que no son gravados en este bendito país.
Hoy la Argentina ofrece créditos de todo tipo para la industria. Las Pymes disponen de un acceso al crédito como no ocurrió nunca en la historia. El acceso a la financiación de autos 0 Km marca récords día a día. Las casas de electrodomésticos se han convertido en financieras que permiten la compra de LCD, PC o notebooks mostrando apenas un DNI. Pero no llega la solución a la enorme y creciente crisis habitacional que es alarmante. Si además, seguimos financiando la construcción de edificios con departamentos de 1 o 2 ambientes que serán destinados al alquiler continuamos aumentando la brecha entre los propietarios y los que serán siempre inquilinos. Aquellos que cuando se acuestan a dormir, no sueñan, sino que sufren la pesadilla de no descansar en su casa propia.