
No se trata de un nuevo Restó-Gourmet. Tampoco un lugar que ofrezca cocina de autor con ingredientes y especias de Oriente. Bagdad es el nuevo aspecto que ofrece el pintoresco barrio de San Telmo.
Claro, tampoco hablamos de un bar sobre la margen del río Tigris. San Telmo parece Bagdad 15 minutos después de un bombardeo imperialista.
El impresentable e incompetente gobierno de la ciudad de Buenos Aires, acorralado por las críticas que recibía sobre su permanente y atroz destrucción e invasión del patrimonio cultural porteño, pretendió cambiar su imagen devolviéndole algunas cuadras de empedrado a la histórica calle Defensa.
Las obras comenzaron el 9 de diciembre ¡Y todavía no terminaron!
Lo que muestran las fotos es la imagen que los vecinos, los transeúntes y las personas que trabajan en las empresas de la zona viven desde hace seis meses. Quienes han pasado por la zona cualquier mediodía, saben que son cuadras con numerosos bares y restaurantes donde cientos de personas almuerzan cada día laboral.
Desde hace más de 180 días, las mesas de los locales gastronómicos se hacen lugar entre vallas, obreros, montañas de escombros, tierra, basura, martillos hidráulicos y materiales.
Se acercan las elecciones y, apremiado por las críticas, Macri ha enviado ejércitos de trabajadores a finiquitar la obra. Sin embargo, la gente sigue sorteando la suciedad y esperando que se pueda vivir como antes del bombardeo…
Claro, tampoco hablamos de un bar sobre la margen del río Tigris. San Telmo parece Bagdad 15 minutos después de un bombardeo imperialista.
El impresentable e incompetente gobierno de la ciudad de Buenos Aires, acorralado por las críticas que recibía sobre su permanente y atroz destrucción e invasión del patrimonio cultural porteño, pretendió cambiar su imagen devolviéndole algunas cuadras de empedrado a la histórica calle Defensa.
Las obras comenzaron el 9 de diciembre ¡Y todavía no terminaron!
Lo que muestran las fotos es la imagen que los vecinos, los transeúntes y las personas que trabajan en las empresas de la zona viven desde hace seis meses. Quienes han pasado por la zona cualquier mediodía, saben que son cuadras con numerosos bares y restaurantes donde cientos de personas almuerzan cada día laboral.
Desde hace más de 180 días, las mesas de los locales gastronómicos se hacen lugar entre vallas, obreros, montañas de escombros, tierra, basura, martillos hidráulicos y materiales.
Se acercan las elecciones y, apremiado por las críticas, Macri ha enviado ejércitos de trabajadores a finiquitar la obra. Sin embargo, la gente sigue sorteando la suciedad y esperando que se pueda vivir como antes del bombardeo…

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