El fallo judicial por la causa "Cromagnon" me dejó indignado.
Se demonizó al menos culpable, se absolvió a los autores intelectuales que fomentaban el uso de pirotecnia, se alteró la escala de responsabilidades, se juzgó con una vara a unos y con otra vara a otros; y varios disparates más.
Aun desde la discrepancia no puedo, ni quiero, ni me siento capacitado para opinar sobre la conducta de los padres de las victimas. Trato de entender su dolor y aceptar su accionar.
Pero me indignan otras cosas como la libertad de los verdaderos culpables o el festejo inmoral de sus fans a metros de quienes sufren y sufrirán toda su vida. ¿Nadie se puso a pensar que quizás, entre esos anormales que festejaron por la absolución de los músicos podría estar el autor material de esta masacre?...
Desde el primer día he pensado que este episodio no fue culpa de una sola persona: la tragedia de Cromagnon es responsabilidad de toda la sociedad. De los organizadores, de las autoridades, de los fans, de los entes de control, de la anomía social, de los socorristas, etcétera.
Sin ambargo, lo que más indignación me provoca es la eterna costumbre argentina de deslindar las deudas y buscar un responsable. Hoy pareciese que Chabán es el culpable y el causante de todo lo sucedido y los demás se lavan las manos.
Los argentinos lo hicimos de nuevo. No asumimos nuestros fracasos y pecados y ponemos sobre cualquier espalda el peso de nuestros errores...
Y en tren de ponerme irónico, como parece que hubiesen decidido hacer en el tribunal, me pregunto si a esta banda no se la podría haber inhibido para ejercer la música, para que al menos no tengamos que soportar sus desafinados acordes...
1 comentario:
No hay que agregar mas nada. Expresaste lo mismo que pienso y gracias a dios, muchos lo hacen. Besotes!!!
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