Faithless, el muy buen grupo británico de música electrónica, canta en "Mass destruction" uno de sus principales hits "...
Misinformation is a weapon of mass destruction...", algo así como que "la información falsa es un arma de destrucción masiva".
En la Argentina, la desinformación, la información falsa o el "pescado podrido" como se lo llama en la jerga periodística es un arma que se usa con frecuencia desde todos los estamentos del poder para ocultar casos de corrupción, para debilitar a la oposición, para fabricar candidatos electorales, para dibujar índices económicos o para agigantar los éxitos deportivos de Boca (je).
Esta vez, la información falsa alrededor de la pandemia de Influenza A, está empujando a la sociedad a la paranoia: no se sabe cuántos muertos y contagiados hay, no hay una comunicación oficial sobre los verdaderos riesgos que existen, no hay una campaña de prevención nacional y no hay un control de la información en un tema tan preocupante.
Por estas horas es alarmante escuchar los medios de comunicación y percibir la irresponsabilidad mediática de personas que, sin ningún tipo de autoridad, recomiendan qué hacer, qué no hacer, qué pasa o qué puede pasar. También es asombroso ver como políticos o profesionales médicos con vinculaciones al poder desinforman a la población. No sé si es potestad del Comfer, o de quien sea, pero a esta altura debería existir un comunicado oficial (como un parte médico) dos o tres veces al día y se debería dejar de hablar de este tema en cualquier programa frívolo y absurdo.
Dentro de este cuadro de informaciones falsas, la gripe porcina se ha convertido en un arma masiva que enferma a algunos niños bien de colegios bilingües o a ministros de un gobierno neoliberal -que ya gozan de su recuperación en alguna habitación individual de una clínica privada- y que mata a los pobres de los barrios marginados y de los cordones populares del Gran Buenos Aires sin que nadie haga la cuenta verdadera de los cadáveres que se están acumulando en los hospitales públicos.
Esta pandemia no es una elección ni un índice de inflación.
Es un arma que está poniendose fuera de control. Y la desinformación crece a la par de las bolsas negras.